Okra/malvavisco de huerta (Abelmoschus esculentus) - «Ladyfingers», la estrella internacional de la cocina creativa de verano
La okra, también conocida como malva real, es una de las hortalizas exóticas favoritas del verano y está a la altura de su elegante apariencia. Con sus vainas angulosas de un verde intenso y sus pintorescas flores, es un verdadero enriquecimiento para cualquier huerto de hortalizas cálido y para el invernadero.
Contenido del envío: 1 planta en maceta de 7 cm.
Origen y otros nombres: La okra es una hortaliza con una verdadera historia. Es originaria de las tierras altas de Etiopía y del valle del Nilo, en el noreste de África. Desde allí emprendió su conquista del mundo entero. Internacionalmente se conoce con muchos nombres sonoros: en los países angloparlantes se la llama cariñosamente «Ladyfingers» por su elegante forma; en la India es una estrella conocida como «Bhindi»; en el mundo árabe y turco se la aprecia como «Bamya», y en los estados del sur de Estados Unidos y en algunas zonas de África se la conoce como «Gumbo» o «Gombo».
Uso en su lugar de origen: En sus regiones de origen africanas y orientales se valora especialmente una propiedad de la okra: al cocinarla, libera pectinas naturales que aportan a los platos una consistencia maravillosamente cremosa y una ligazón natural. En Oriente Próximo se prepara tradicionalmente como un contundente guiso en una intensa salsa de tomate con cordero o ternera («Bamya»). En la cocina de África occidental es la base indispensable de sopas nutritivas y muy ligadas. Un dato histórico interesante: en sus países de origen, las semillas maduras y tostadas de la okra se preparaban antiguamente incluso como sustituto del café sin cafeína.
Sabor: Su nombre hace las delicias de los gourmets. La okra destaca por un aroma delicadamente especiado y ligeramente avellanado, que recuerda sutilmente a las judías verdes o a los espárragos tiernos. Las vainas jóvenes son deliciosamente crujientes y desarrollan todo su potencial al saltearlas o asarlas, mientras que al guisarlas aportan una consistencia agradablemente cremosa.
Crecimiento: Esta vigorosa planta amante del calor, perteneciente a la familia de las malváceas, puede alcanzar una impresionante altura de 1,5 a 2 metros. Produce unas hermosas flores grandes de color amarillo pálido, parecidas a las del hibisco, de las que crecen rápidamente hacia arriba las vainas de okra terminadas en punta. Debido a su crecimiento extendido, necesita suficiente espacio y un buen soporte cuando hay mucho viento.
Características especiales: Esta variedad es una auténtica maravilla del calor. Cuando llega el pleno verano, la okra alcanza realmente su máximo esplendor. Produce nuevos frutos de forma continua desde mediados de julio hasta principios de otoño. Importante: las vainas crecen muy rápido y deben cosecharse necesariamente jóvenes, cuando miden aproximadamente 8–10 cm, ya que de lo contrario se vuelven leñosas. Cuanto más a menudo se recolectan, más flores y frutos nuevos produce.
Información interesante: Una auténtica viajera culinaria. Gracias a su versatilidad, la okra es muy apreciada no solo en su lugar de origen, sino también en la cocina asiática y en la de los estados del sur de Estados Unidos. Es excelente para preparar curris indios especiados, guisos criollos o un aperitivo crujiente directamente de la sartén. Crece mejor en el invernadero o en un lugar muy cálido, protegido del viento y a pleno sol, al aire libre o en una maceta grande y oscura que conserve el calor.
Receta: Bamya clásica con tomates frescos «Cuor di Bue»
Este plato tradicional de Oriente Próximo demuestra por qué la okra es tan venerada en su tierra de origen. La combinación con el carnoso tomate Cuor di Bue (tomate corazón de buey), madurado al sol, es un auténtico secreto: como esta variedad apenas tiene semillas y contiene poca agua, al cocinarla se funde en una salsa espesa e irresistible, sin necesidad de utilizar concentrado de tomate ni productos en conserva.
Ingredientes:
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500 g de vainas de okra frescas y jóvenes
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600 g de tomates frescos muy maduros de la variedad Cuor di Bue * 1 cebolla grande (cortada en dados pequeños)
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3 dientes de ajo (picados finamente)
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3 cucharadas de aceite de oliva de alta calidad
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Zumo de ½ limón
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1 cucharadita de comino y 1 cucharadita de cilantro molido
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Una buena pizca de sal marina y pimienta negra
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Opcional: 300 g de dados de cordero o ternera (para la versión tradicional con carne)
Preparación:
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Preparar las verduras: Lavar las vainas de okra. Cortar con cuidado el extremo duro del tallo alrededor, como si fuera un pequeño cono. Importante: Tener cuidado de no cortar la vaina, para que no libere demasiado mucílago durante la cocción. Hacer unos cortes en cruz en los tomates Cuor di Bue, escaldarlos brevemente con agua hirviendo, pelarlos y cortarlos en dados grandes.
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Acidificar: Dejar las okras preparadas durante unos 15 minutos en un cuenco con agua y un chorrito de vinagre o zumo de limón. Después, enjuagarlas y dejarlas escurrir (un antiguo truco para regular la formación de mucílago).
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Sofreír: Calentar el aceite de oliva en una olla grande. (Si se utiliza carne, dorarla ahora a fuego fuerte). Añadir la cebolla y el ajo y sofreírlos hasta que estén transparentes.
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Aromatizar y guisar: Añadir el comino y el cilantro molido a la olla y tostarlos brevemente. Incorporar después los dados de tomate preparados. Remover bien hasta que los tomates empiecen a soltar su jugo y se deshagan ligeramente.
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Combinar: Incorporar con cuidado las vainas de okra. Condimentar con el zumo de limón, sal y pimienta.
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Toque final: Cocinar a fuego lento, con la tapa puesta, durante unos 30–40 minutos, hasta que los tomates se hayan fundido en una salsa cremosa y las vainas de okra estén muy tiernas. Consejo: Remover lo menos posible durante la cocción para que las vainas se mantengan enteras.
Sugerencia para servir:
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Como plato principal: Tradicionalmente, el Bamya se sirve muy caliente con arroz basmati suelto o pan plano fresco, que permite mojar y recoger la deliciosa salsa.
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Con yogur: Una cucharada de yogur natural frío y unas hojas frescas de cilantro o menta como cobertura ofrecen un maravilloso contraste con este guiso especiado.