La mejor de la abuela Heinek - El clásico de las fresas
Imagina el clásico absoluto del verano: una fresa que sabe exactamente como la recuerdas de los mejores momentos de tu infancia.
Contenido del envío: Una planta en maceta de 7 cm.
Esta fruta tradicional lleva más de 70 años conquistando paladares y destaca por un aroma dulce e incomparablemente intenso, con una nota de acidez delicada y perfecta que hace que el sabor sea realmente redondo. Al darle un mordisco, descubre una pulpa completamente roja, maravillosamente jugosa, que prácticamente se deshace en la lengua.
Época de cosecha: junio-julio
Las bayas, de un rojo oscuro y brillante, son más bien medianas, por lo que tienen el tamaño perfecto para disfrutarlas directamente del arbusto en los días cálidos. Sin embargo, como conservan por completo su magnífico color oscuro y su fantástico aroma a frutos del bosque incluso al preparar conservas, los entendidos la consideran la reina absoluta de la mermelada casera. ¡Un solo bocado y el verano será perfecto!
Consejo: combina su fabuloso sabor en un cóctel afrutado con mi menta de chocolate.
Mermelada celestial de fresa de verano (clásica y fácil)
Ingredientes
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1000 g de fresas frescas (pesadas una vez limpias)
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500 g de azúcar gelificante (2:1) – proporciona el equilibrio perfecto entre fruta y dulzor
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Zumo de ½ limón – hace que el color brille y ayuda a que la mermelada cuaje
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Secreto opcional: Las semillas de media vaina de vainilla o un chorrito de vinagre balsámico oscuro aportan a la mermelada un toque muy especial y refinado.
Preparación:
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Preparar: Lava las fresas con cuidado, déjalas escurrir y quítales las hojas. Después, corta la fruta en trozos pequeños o aplástala ligeramente con un prensapurés. (Si no te gustan los trozos, también puedes triturarla).
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Mezclar y dejar reposar: Pon las bayas en una olla grande junto con el azúcar gelificante, el zumo de limón y la vainilla, si la utilizas. Mézclalo todo bien y, preferiblemente, déjalo reposar tapado durante 1 o 2 horas. Así el zumo puede desarrollar todo su sabor.
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Llevar a ebullición: Lleva la mezcla a ebullición a fuego fuerte sin dejar de remover. En cuanto la mezcla hierva a borbotones, empieza a contar el tiempo: deja que siga hirviendo a borbotones durante exactamente 3 o 4 minutos. ¡Es imprescindible remover continuamente para que no se queme!
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Comprobar el punto de gelificación: Pon una pequeña cantidad de mermelada caliente en un platito frío. Si al poco tiempo se solidifica y ya no se desliza al inclinar el plato, la mermelada está lista.
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Envasar: Llena rápidamente los tarros calientes y esterilizados, previamente enjuagados con agua caliente, hasta justo por debajo del borde. Limpia los bordes, cierra los tarros inmediatamente y déjalos enfriar.
Consejo: Algunas personas colocan los tarros boca abajo durante 5 minutos para reforzar el vacío, pero con tarros Twist-Off limpios ya no es estrictamente necesario.