Anredera cordifolia madeirawein basellkartoffel

Patata de Basela/Vino de Madeira (Anredera cordifolia) - La "espinaca" que crece en las paredes

7cm
€3,80
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Patata de Basela/Vino de Madeira (Anredera cordifolia) - La "espinaca" que crece en las paredes

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Patata de Basela/Vino de Madeira (Anredera cordifolia) - La "espinaca" que crece en las paredes

7cm

Bei der Kirche 3

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Bei der Kirche 3
35216 Biedenkopf
Alemania

+491753361175

¿Buscas la «planta milagrosa» definitiva para tu balcón o jardín, que tenga un aspecto impresionante y te proporcione verduras frescas durante todo el verano? Entonces conoce al auténtico supertalento entre las plantas trepadoras: el viñedo de Madeira (botánicamente Anredera cordifolia, también llamado a menudo patata de Basella).

¡Es la solución perfecta si quieres reverdecer rápidamente una pared desnuda o un enrejado y, al mismo tiempo, te apetece disfrutar de una «agricultura vertical» sencilla y deliciosa!

Contenido del envío: Macetas de 7 cm y 9 cm. (Todavía en reposo invernal)

Espinacas que crecen en las paredes: un sueño para balcones comestibles

El viñedo de Madeira es un auténtico superviviente y crece a una velocidad que roza la magia. Sus tallos trepadores ascienden elegantemente por cualquier estructura y forman un denso follaje de un verde intenso, compuesto por hermosas hojas acorazonadas. Lo genial es que la planta funciona según el principio «cortar y volver a crecer». Cuanto más a menudo cortes sus hojas carnosas para la cena, más frondosa y vigorosa volverá a crecer.

Origen y tradición: una planta sudamericana superviviente

Aunque su nombre pueda sugerirlo, el viñedo de Madeira no procede originalmente de la isla portuguesa de las flores, sino de las cálidas y, en parte, agrestes regiones montañosas de Sudamérica, alrededor de los Andes. Allí, esta vigorosa planta trepa desde hace siglos por vallas, rocas y arbustos, y la población local la valora como una auténtica «planta superviviente». En su lugar de origen, la planta está profundamente arraigada en la alimentación y la cultura cotidianas: allí, sus hojas gruesas y ricas en vitaminas se incorporan como verdura fresca y nutritiva a sopas tradicionales y guisos contundentes, donde aportan una textura cremosa. En cambio, los tubérculos radiculares ricos en almidón se cuecen tradicionalmente o se asan sobre el fuego y sirven como guarnición nutritiva y saciante. Además, durante generaciones la planta ha sido apreciada en la medicina popular sudamericana por sus propiedades refrescantes y calmantes. ¡Con el viñedo de Madeira llevarás directamente a tu hogar un pedazo de la cultura hortícola sudamericana con siglos de historia!

¡La planta trepadora que puedes comerte!

En los Andes y en Asia, Anredera cordifolia se valora desde hace muchísimo tiempo como una planta alimenticia de gran valor, ya que te ofrece dos cosechas completamente diferentes:

  • Las hojas de verano: Son carnosas, ligeramente suculentas y muy crujientes. Crudas en ensalada tienen un sabor suavemente refrescante; salteadas brevemente en la sartén son un fantástico sustituto de las espinacas, rico en vitaminas, que no se reduce tanto al cocinarlo.

  • Las patatas de tierra (tubérculos radiculares): Como si eso no fuera suficiente, la planta también desarrolla bajo tierra unos tubérculos vigorosos (rizomas). Si podas la planta en otoño, puedes cosechar parte de estos tubérculos radiculares y prepararlos como batatas o ñames.

El espectáculo otoñal: una fiesta para las abejas

Cuando a finales del verano y principios del otoño muchas otras plantas del jardín ya empiezan a decaer, el viñedo de Madeira vuelve a desplegar toda su fuerza. Del dosel de hojas verdes brotan innumerables racimos de flores de color blanco crema, de hasta 30 cm de longitud. Parecen delicadas cascadas y son absolutamente llamativos. Para las abejas tardías, los sírfidos y las mariposas, esta floración tardía constituye una fuente de alimento de enorme valor.

Cuidados e invernada: sencilla y apta para principiantes

  • Ubicación y necesidades de agua: Dale un enrejado (o un obelisco), un lugar soleado o semisombreado y mantén la tierra bien húmeda durante los calurosos días de verano. ¡Esta vigorosa planta silvestre no necesita nada más para crecer de forma espectacular!

  • Pausa invernal: El viñedo de Madeira no resiste las heladas, pero es absolutamente perenne. En cuanto llega el frío, devuelve su energía a los tubérculos radiculares. Simplemente corta los tallos marchitos y coloca la maceta con la tierra (y los tubérculos) en un lugar oscuro y fresco (aprox. de 5 a 10 grados) en el sótano. ¡La próxima primavera volverá a brotar de la tierra con aún más fuerza!

¡Llévate a casa esta fascinante planta alimenticia histórica y cosecha tus propias espinacas verticalmente, directamente de la pared!

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