Oca/oca tuberosa (Oxalis tuberosa) - El oro colorido de los incas
¿Tubérculos coloridos y estriados que brillan como pequeñas piedras preciosas? ¡La visión de esta fascinante hortaliza atraerá todas las miradas! La oca no solo es una auténtica rareza en nuestros jardines, sino que, después de la patata, es la hortaliza de raíz más importante de los Andes. Quien tenga ganas de vivir una experiencia de sabor nueva y refrescante encontrará lo que busca en esta hortaliza de tubérculo: los espectaculares tubérculos, de tonos rojos, rosas, amarillos, blancos y naranjas, combinan una textura crujiente con un delicado aroma fresco y cítrico que al cocinarse se vuelve deliciosamente dulce y con un toque de nuez, tal como ya la apreciaban los incas hace miles de años.
Contenido del envío: Cada planta joven en una maceta de 7 cm.
Crecimiento y aspecto
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Duración: Perenne, aunque en nuestro clima suele cultivarse como anual, ya que los tubérculos se cosechan a finales de otoño.
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Altura: Crece como una planta compacta y tupida, y alcanza aproximadamente entre 30 y 50 cm de altura.
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Porte: Cubresuelos y acolchonado, con tallos carnosos teñidos de rojo y hojas verdes y jugosas, parecidas a las del trébol. También queda de maravilla como planta decorativa de cobertura.
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Flor y fruto: En verano aparecen pequeñas flores amarillas brillantes con forma de embudo. Sin embargo, lo más destacado crece oculto bajo tierra: los tubérculos coloridos y brillantes, con su característica superficie estriada.
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Componentes: La oca pertenece a la familia de las oxalidáceas y contiene, al igual que el ruibarbo o la acedera, ácido oxálico, que le aporta su refrescante acidez cuando está cruda. Quienes sean sensibles al ácido oxálico deberían consumirla preferentemente cocida.
Datos interesantes
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Otros nombres: Además de las denominaciones habituales oca u oka, en alemán la planta se conoce como acedera tuberosa o acedera peruana. En la lengua indígena quechua se llama Uqa. En Nueva Zelanda se comercializa como New Zealand Yam o simplemente Yam, mientras que en Colombia y Venezuela se encuentra con los nombres de Hibia o Cuiba.
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Origen e historia: Su hogar son las ásperas regiones montañosas de los Andes, sobre todo Perú y Bolivia, donde ya se cultivaba intensivamente en la época precolombina, mucho antes de la llegada de los europeos. Para los pueblos indígenas y, más tarde, para los incas, la oca era un alimento básico esencial que contribuía de forma decisiva a la seguridad alimentaria. Es una auténtica especialista en adaptación: crece a altitudes de hasta 4.000 metros y soporta sin problemas los veranos frescos y lluviosos, así como los suelos pobres y pedregosos. A mediados del siglo XIX, la planta llegó a Europa y, algo más tarde, a Nueva Zelanda. Mientras que en Europa siguió siendo una rareza absoluta durante mucho tiempo, hoy es muy popular en Nueva Zelanda y se encuentra en cualquier supermercado.
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Curiosidades de su tierra de origen: En Sudamérica existe un método tradicional: después de la cosecha, los tubérculos de oca se dejan varios días a pleno sol. Este proceso se denomina «curado». De este modo se reduce el ácido que contienen y los tubérculos se vuelven considerablemente más dulces.
Uso
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En la cocina: ¡Una auténtica todoterreno! Crudos y cortados en rodajas, los tubérculos aportan una textura crujiente y un toque cítrico a cualquier ensalada. Cocidos, fritos o asados al horno, desarrollan un aroma suave, dulce y parecido al de la patata. Consejo: Las hojas ácidas también pueden utilizarse como adorno en ensaladas.
Ubicación, cuidados y otros aspectos importantes
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Ubicación: Soleada o parcialmente sombreada. A la oca le gustan los veranos más bien frescos y húmedos; tolera peor los lugares calurosos y extremadamente secos.
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Cuidados: Su cultivo es muy sencillo. Necesita un suelo suelto y riegos regulares. Lo más importante es tener paciencia: la oca es una planta de días cortos. La formación de los tubérculos comienza a finales del año, a partir de septiembre, cuando los días se acortan notablemente. En otoño se pueden aporcar los tallos, como en el caso de las patatas, para aumentar el rendimiento.
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Cosecha y conservación durante el invierno: Se cosecha lo más tarde posible. Solo cuando la primera helada fuerte haya quemado las hojas de la parte aérea será el momento de sacar los tubérculos de la tierra. Quien quiera volver a cultivar oca al año siguiente debe almacenar algunos tubérculos en un lugar oscuro, fresco y protegido de las heladas, por ejemplo, en arena húmeda. En primavera se pueden plantar de nuevo como material de siembra.
Plantación y ubicación
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Al exterior: Solo después de los Santos de Hielo, a mediados de mayo, cuando ya no haya riesgo de heladas tardías en el suelo.
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Consejo de cultivo: Como la oca necesita un otoño lo más largo posible y sin heladas para formar abundantes tubérculos, se recomienda plantarla directamente en recipientes grandes (de al menos 10 a 15 litros) o en bancales elevados. Cuando a finales de octubre amenacen las primeras heladas, se puede acercar el recipiente a una pared protegida de la casa o introducirlo en el invernadero. Así se puede prolongar la fase de crecimiento varias semanas valiosas.
Receta tradicional: oca al horno al estilo andino (Oca al Horno)
En los Andes, la oca suele prepararse de forma muy sencilla para resaltar su sabor propio. Esta receta tradicional utiliza el proceso de «curado» al sol para que los tubérculos se vuelvan especialmente dulces.
Ingredientes:
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500 g de tubérculos de oca (sin pelar)
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1 a 2 cucharadas de aceite vegetal
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Sal marina gruesa
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Para acompañar: Un queso suave y fresco (por ejemplo, Queso Fresco; como alternativa, queso de pastor o requesón) y una salsa de chile ligeramente picante.
Preparación:
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El «curado»: Colocar los tubérculos recién cosechados durante 3 a 5 días en un lugar soleado, por ejemplo, en el alféizar de una ventana.
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Cepillar bien los tubérculos curados al sol bajo el agua corriente. La piel se deja, ya que al hornearse adquiere una textura estupenda.
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Mezclar los tubérculos con el aceite en un bol, de modo que queden ligeramente cubiertos.
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Distribuirlos en una bandeja de horno y hornear en el horno precalentado a 200°C (calor arriba y abajo) durante unos 20 a 30 minutos. La oca estará lista cuando ceda ligeramente al presionarla y la piel empiece a arrugarse un poco.
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Espolvorear los tubérculos calientes con sal marina gruesa y servir tradicionalmente junto con el queso fresco.