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Tamarillo de guayaba (Solanum diploconos) - Frutos exóticos y abundantes flores coloridas
€11,00
Recogida disponible en Bei der Kirche 3
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Exótica, vigorosa y todo un atractivo para los amantes de las plantas: la Solanum diploconos, también conocida a menudo como tamarillo de guayaba, lleva un aire selvático lleno de vida directamente a tu hogar. Como arbusto de rápido crecimiento originario de Sudamérica, esta solanácea destaca por su impresionante presencia y sus sencillos cuidados. Pero no solo es un reclamo visual para tu jungla urbana o para disfrutar del verano en la terraza: antes de producir sus frutos de color naranja brillante, del tamaño de un huevo de codorniz, te cautivará con el maravilloso juego de colores de sus flores.
Contenido del envío: 1 planta joven en maceta de 9 cm.
Ficha: los datos más importantes de un vistazo
| Característica | Descripción |
| Nombre botánico | Solanum diploconos |
| Nombre común | Tamarillo de guayaba |
| Forma de crecimiento | Arbusto erguido de rápido crecimiento, alcanza normalmente entre 1,0 y 2,0 metros de altura |
| Floración y fruto | Juego de colores del violeta intenso al amarillo crema; frutos del tamaño de un huevo de codorniz, más dulces que los tamarillos clásicos |
| Temperatura | Temperaturas agradablemente cálidas en verano; evitar las corrientes de aire frío |
| Invernada | No tolera las heladas; pasar el invierno obligatoriamente en un lugar fresco y luminoso, a unos 5 a 10 grados Celsius |
| Particularidades | Planta exótica comestible; a menudo produce flores y deliciosos frutos ya durante el primer año |
| Requisitos de ubicación | Luz abundante e indirecta; sustrato bien drenado y con humedad constante |
Un toque de Sudamérica, flores encantadoras y frutos dulces
El mayor atractivo de la Solanum diploconos es su rápido crecimiento, acompañado de unas flores fascinantes y una excelente producción de frutos. Antes de que se forme la cosecha, la planta presenta flores estrelladas que te ofrecen todo un espectáculo: al principio brillan con un violeta intenso que, con el tiempo, se desvanece suavemente hasta adquirir tonos crema y amarillos. Después aparecen los numerosos frutos de color naranja brillante, del tamaño de un huevo de codorniz. En cuanto al sabor, recuerdan mucho al conocido tomate de árbol (tamarillo), pero son aún bastante más dulces y constituyen una auténtica delicia. Su crecimiento arbustivo encaja perfectamente en cualquier colección de plantas y alcanza alturas considerables de hasta dos metros, aunque puede mantenerse maravillosamente en forma mediante la poda. Como esto lo hago yo personalmente y no tengo un vivero convencional, cultivo cada planta joven de manera totalmente individual y la embalo con mucho cuidado para que llegue segura hasta ti.
Cómo elegir la ubicación y cuidados adecuados
Como planta tropical, el tamarillo de guayaba adora la luz, pero prefiere una ubicación con luz intensa e indirecta. Si es posible, debes evitar el sol directo del mediodía, ya que puede quemar rápidamente sus delicadas hojas. El suelo debe estar bien drenado y mantenerse uniformemente húmedo. Deja que los 2 a 3 centímetros superiores de la tierra se sequen ligeramente entre riegos para evitar el dañino encharcamiento. Durante el periodo de crecimiento, la planta agradece un fertilizante líquido equilibrado y diluido cada cuatro a seis semanas, para disponer de suficiente energía para una abundante floración y fructificación.
Invernada y tolerancia al frío
Como esta fascinante rareza procede de la cálida Sudamérica, no tolera en absoluto las heladas. Si la colocas en el exterior durante el verano, en un lugar protegido, debes llevarla a tiempo a sus dependencias de invierno antes de las primeras heladas. Para pasar el invierno con éxito, necesita un lugar fresco y luminoso, idealmente a una temperatura de 5 a 10 grados Celsius (por ejemplo, una escalera luminosa, un garaje fresco con ventana o un jardín de invierno fresco). Durante esta fase de reposo, la planta hace una pausa. En ese momento debes reducir considerablemente el riego y dejar que el sustrato se seque bien entre riegos para evitar la pudrición de las raíces. No es necesario abonar durante la pausa invernal fresca.