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Chufa/ Tigernut/ Chufa (Cyperus esculentus) - Tubérculos para plantar - El tentempié de los antiguos egipcios
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¡En pedidos a partir de 20 €, puedes elegir gratis una porción de tubérculos (20 unidades) de chufa!
La chufa, también llamada tigernut o altramuz de tierra, es una planta cultivada absolutamente fascinante de la familia de las ciperáceas. Sobre la tierra crece como una hierba ornamental de color verde claro y poco exigente, pero su verdadero secreto se encuentra bajo tierra: allí forma innumerables tubérculos pequeños y marrones. Estas chufas tienen un aroma maravillosamente dulce e intensamente afrutado, que recuerda mucho a las almendras o las avellanas. Son una estupenda incorporación a cualquier huerto de plantas para picar y también se cultivan muy bien en macetas en el balcón.
Contenido del envío: 20/ 100 tubérculos para plantar (secos)
Mis experiencias y consejos para la plantación
Preparación: Los pequeños tubérculos son muy duros cuando están secos. Antes de plantarlos, los dejo en remojo durante unas 24 horas en agua tibia, lo que acelera enormemente la brotación.
Profundidad de plantación: Planto los tubérculos a unos 3 a 5 cm de profundidad en la tierra.
Momento: A partir de mediados de mayo, cuando ya no se esperan heladas, los tubérculos pueden plantarse directamente en el exterior o en una maceta en el balcón y la terraza. También es posible cultivarlos previamente en el interior a partir de abril sin ningún problema.
Sustrato: Para la chufa es imprescindible una tierra suelta y arenosa. Solo en un suelo suelto pueden extenderse bien los tubérculos y separarse fácilmente de la tierra durante la cosecha. Por eso, siempre mezclo una buena cantidad de arena con mi tierra para plantas.
Forma de crecimiento, altura y ubicación
La planta prefiere un lugar cálido y a pleno sol. El follaje, parecido al de la hierba, crece denso y alcanza una altura de unos 40 a 60 cm. Si se cultiva en maceta, recomiendo recipientes anchos y poco profundos (de unos 20 a 30 cm de profundidad), ya que la planta forma sus tubérculos en estolones subterráneos más a lo ancho que a lo profundo. Las chufas necesitan riegos regulares y, especialmente durante la fase de crecimiento en pleno verano, no deben secarse por completo. Con una buena tierra para plantas, normalmente no es necesario abonarlas.
Cosecha y uso
La expectación aumenta a finales de otoño, normalmente a partir de finales de octubre o en noviembre. En cuanto los tallos de hierba de la parte superior empiezan a amarillear y a secarse, ha llegado el momento de cosechar. Entonces desentierro por completo el cepellón, sacudo la tierra suelta y recojo los innumerables tubérculos pequeños. Después de lavarlos bien, pueden comerse directamente frescos o secarse en un lugar cálido y ventilado para conservarlos durante más tiempo.
En la cocina, las chufas son extremadamente versátiles. Secas y molidas, son una alternativa sin gluten y naturalmente dulce a la harina y los frutos secos para hornear o añadir al muesli. En España se obtiene tradicionalmente de ellas la famosa leche de chufa helada (Horchata de Chufa), una auténtica refrescante para el verano.
Componentes importantes
Las chufas no solo son extremadamente sabrosas, sino que también se consideran un auténtico superalimento. De forma natural no contienen gluten y son muy ricas en valiosa fibra, proteínas vegetales y ácidos grasos insaturados saludables. Además, aportan una cantidad considerable de vitamina E, potasio y magnesio.
Origen
La chufa procede originalmente de la región mediterránea y del norte de África, donde ya se cultivaba y valoraba como alimento de gran importancia en el antiguo Egipto. Actualmente se cultiva principalmente a gran escala en la región española de Valencia.
Mi receta recomendada: Horchata de Chufa tradicional (leche de chufa española)
Esta leche refrescante y totalmente vegetal es todo un clásico del verano en España y se prepara fácilmente en casa con la propia cosecha.
Ingredientes:
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250 g de chufas frescas o secas (previamente bien lavadas)
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1 litro de agua fresca y fría
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50 a 80 g de azúcar (o un edulcorante alternativo al gusto)
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Opcional: Una pizca de canela y/o un poco de ralladura de limón ecológico
Preparación:
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Remojo: Primero dejo las chufas en remojo durante 12 a 24 horas en abundante agua, preferiblemente directamente en el frigorífico. Después escurro el agua del remojo y vuelvo a enjuagar brevemente los tubérculos.
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Triturar: A continuación, pongo las chufas blandas junto con el litro de agua fría en una batidora de vaso potente. Lo trituro todo a máxima velocidad durante uno o dos minutos hasta obtener una mezcla muy fina.
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Filtrar: Después vierto la mezcla triturada a través de un paño fino para colar o una bolsa para leche vegetal en un bol y exprimo bien el residuo. Por cierto, aprovecho estupendamente el bagazo restante para hornear o como aporte rico en fibra para mi muesli.
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Afinar: A continuación, condimento la leche recogida al gusto con azúcar, un poco de canela o ralladura de limón y lo remuevo todo bien hasta que el azúcar se haya disuelto por completo.
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Servir: Vierto la Horchata de Chufa lista en una botella y la guardo en el frigorífico hasta el momento de servirla. ¡Bien fría es un refresco incomparable en los días calurosos!